Gabriela tiene seis años y medio y está creciendo muy rápido. Hace dos semanas perdió su primer diente y días después el segundo cayó.
Debo decir que cada día mi hija me sorprende más y más. Yo soy algo nerviosa y antes que se le cayeran los dientes sentía cierta ansiedad al no saber cómo reaccionaría ella al estar con su ¨ventanita¨ frente a los demás. Temía también que sangrara un poco la encía y que eso la pondría nerviosa. Pero no. Gabriela llegó del colegio con su dientecito en un diminuto contenedor que su profesora le había proporcionado y me dijo muy alegre: ¨¡Mami, se me cayó un diente!¨.
Quizás les parezca absurdo, pero en ese momento sentí emoción y nostalgia al mismo tiempo. La caída de los dientes es una muestra más de que nuestros hijos siguen creciendo inevitable y afortunadamente.
Le pregunté si había sangrado y me dijo que no, que simplemente lo sintió flojo y lo jaló con sus propios dedos. El segundo diente ya fue ¨pan comido¨ y sucedió mientras almorzábamos. De más está decir que el ¨hada de los dientes´ la visitó dos noches para dejarle las monedas de rigor. Ahora sólo queda cuidar los nuevos dientes que ya empezaron a brotar y seguirán mostrando su hermosa sonrisa. Hasta pronto!!!

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