Cuando nació finalmente mi sobrina, Gabriela estaba a la expectativa de su llegada junto con los demás miembros de la familia. Hasta que por fin hizo su aparición el milagro de la vida, mi bella sobrinita tan despierta y vivaz que todos lanzamos un suspiro. Gabriela y Ana Lucía daban saltitos y seguían con la mirada a la enfermera hasta que colocó a la nueva integrante de la familia en la camita que va junto a la de su mamá. Y desde ese momento no dejaron de mirarla con curiosidad y amor. Yo notaba que sus manitas se morían por tocar a la bebe, así es que le dije a Gabriela que lavara sus manos y se aplicara un poco de gel con alcohol y podría hacerlo. No se lo tuve que repetir dos veces.
Se acercó nuevamente, y de forma delicada con un dedito, acarició a su primita por primera vez. Mi hija estaba realmente emocionada y contenta. Fátima, mi pequeña segunda sobrina parecía entender sus palabras y giraba la cabeza de un lado a otro, movía la boquita y no lloró ni una sola vez. Gabriela me dijo hoy que ya la quiere cargar!! Y de hecho que lo hará en unos días, así se sentirá involucrada en esta nueva aventura. Y de seguro Ana Lucía querrá hacer lo mismo. Definitivamente este trío de primitas se las trae. Hasta pronto!!


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