miércoles, 9 de noviembre de 2022

Gabriela, Lola y la felicidad.

La felicidad no puede ser eterna, pero existen momentos que quedan en la memoria por siempre. Y uno de esos momentos ocurrió hace unos días, cuando Gabriela recibió a una cachorrita por primera vez.

Era su perrita tan ansiada por varios años, era como su hijita. Pequeña, indefensa, casi, casi como un osito de peluche.

Apenas la vió, lloró de alegría. Lágrimas de emoción. Al fin tenía en sus manos a Lola, su mascota soñada.



Y Gabriela sabe que junto a esa felicidad ha nacido una gran responsabilidad. Por ello la cuida,  abriga, limpia sus desechos y la arrulla para hacerla dormir.

Ahora mi niña tiene una nueva compañera con quien jugar y a quien amar. ¡Hasta pronto!

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