Hace unos años. Gabriela viajó a Disney con sus tíos. En aquella ocasión, además de comer helados de Mickey Mouse, beber leche azul y cenar con las princesas, se entretuvo en el carrusel donde subió mas de una vez.
Este año, tuve la oportunidad de ir con ella y la familia a Disney y Universal. En esta ocasión, Gabriela disfrutó nuevamente de los helados, pero el entusiasmo por el carrusel había disminuido, aunque llegó a subir con sus primitas. Ahora, mi hija de diez años, prefería descubrir el castillo de Harry Potter o viajar a la velocidad de la luz en una nave de Star Wars. Ambas quedamos alucinadas con Avatar, realmente una atracción 3D imperdible.
Fue divertido ir con la familia, y una experiencia que quedará en la memoria de Gabriela y todos nosotros. Sentimos por unos días que también éramos niños. Hasta pronto!!


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